Cuando la fe se mueve, el mundo cambia.
Cristo Migrante (Migrant Christ) existe para ayudar a las personas a redescubrir cómo el Evangelio se hace carne en el mundo a través del amor, la justicia y el acompañamiento.
Creemos que cada acto de bienvenida, cada defensa de la dignidad y cada mesa abierta es la Iglesia en su mejor expresión: la fe en acción.
Nuestro trabajo se centra en familias migrantes y de estatus mixto, cuyos caminos revelan lo que significa tener esperanza frente al miedo y construir comunidad más allá de las fronteras. Al caminar con ellas, aprendemos de nuevo a caminar con Cristo.
Inspirados por Santa Francisca (Madre) Cabrini, patrona de los migrantes, y guiados por Nuestra Señora de Guadalupe, Cristo Migrante continúa la misión que el Papa Francisco una vez proclamó y que el Papa León XIV ahora renueva: una Iglesia que sale, acompaña y hace visible la misericordia.
Vivimos este llamado a través de cuatro compromisos evangélicos:
- Acoger – Abriendo nuestras puertas y corazones.
- Proteger – Permaneciendo con los vulnerables contra el miedo y la injusticia.
- Promover – Honrando los dones y el liderazgo que los migrantes aportan.
- Integrar – Construyendo comunidades donde la diversidad profundiza la unidad.
Cristo Migrante equipa a las parroquias y comunidades con formación, oración y herramientas prácticas para construir ministerios de acompañamiento. Compartimos historias de fe y resiliencia para que otros puedan ver cómo la Doctrina Social Católica se convierte no solo en palabras en una página, sino en amor en movimiento.
Arraigados en el Evangelio y fieles a la Iglesia, servimos sin discriminación, honrando la imagen de Cristo en cada persona.